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jueves, 30 de junio de 2011

Bajo la sombra del Mensaje y la Profecía

Bajo la sombra del Mensaje y la Profecía
Capítulo de 'El néctar sellado', biografía del Mensajero de Allâh (saws)

Caligrafía con el nombre de Muhámmad (saws)En la cueva de Hirá

Cuando el Profeta Muhammad tenía cuarenta años aproximadamente, pasaba largas horas en reclusión meditando sobre los aspectos del universo que lo rodeaban. Esta actitud de meditación contribuyó a diferenciarlo del resto de la población de La Meca. Solía abastecerse de Sauîq (avena) y agua para luego dirigirse a las colinas y barrancos de las vecindades de La Meca. Su favorita para frecuentar, era una cueva llamada Hirá, en la montaña An-Nur. Quedaba a dos millas de La Meca, siendo una cueva pequeña de cuatro brazos de longitud por casi dos de ancho. Siempre que iba a ese lugar alimentaba a algún pobre que se le acercaba. La mayoría del tiempo lo dedicaba a la devoción, y especialmente en el mes de Ramadán, a la adoración, y a la meditación en la sabiduría que regía al universo que lo rodeaba. Su corazón se encontraba dolido a causa de la decadencia moral y la idolatría que era practicada por su gente; se sentía desamparado por no encontrar una solución definitiva, algún medio que le sirva para seguir, y corregir las enfermas costumbres que lo rodeaban. Este estado de soledad acompañado de un estado de contemplación debe comprenderse desde una perspectiva Divina. Era esta una etapa preliminar al período de gran responsabilidad que próximamente debería sobrellevar.

La reclusión y el desapego por las impurezas de la vida fueron dos requisitos indispensables para poder enfrentar lo que Allâh le tenía reservado. Una forma de prepararlo para asumir tan importante compromiso, para cambiar la faz de la tierra y alterar para siempre el curso de la historia. Fue un período rico en privacidad que duró tres años hasta el comienzo de su misión, guiándolo hacia una nueva era de indisoluble contacto con lo oculto que Allâh permitiría que presencie.[1]

Gabriel desciende con la revelación

Cuando tenía cuarenta años, momento cumbre de la vida, y según se dice la edad en la cual los Profetas son ordenados difundir el mensaje, signos de su Profecía comenzaron a manifestarse y brillar en los horizontes de su vida; entre esas señales estaba que las piedras en la ciudad de La Meca lo saludaban con el Salam; también todo lo que veia en su sueño se hacia realidad y tan claro como el día. Esto duro seis meses. El período de la Profecía fue de 23 años; y este período de seis meses llenos de visiones verídicas constituye una parte integral de la cuarentaba parte de la Profecía. En Ramadán, en su tercer año de reclusión, en la cueva de Hirá, la voluntad de Allâh hizo que honrara a Muhammad con la Profecía, y la luz de la Revelación se derramó sobre él con algunas aleyas del Noble Corán.

En cuanto a la fecha exacta, cuidadosas investigaciones que tienen en cuenta evidencias circunstanciales y relevantes nos permiten remontarnos al lunes 21 de la noche de Ramadán correspondiente al 10 de agosto del año 610 d.c. cuando el Profeta Muhammad tenía exactamente 40 años lunares, 6 meses y 12 días equivalentes a 39 años, 3 meses y 22 días del calendario Gregoriano. [2]

‘Aishah, la veraz, narró el siguiente significativo suceso, que llevaría luz divina para disipar la oscuridad producida por la incredulidad y la ignorancia, infundiendo a la vida a un nuevo curso y brindando la más seria enmienda a las líneas de la historia de la humanidad:

“La primera manifestación de la Revelación al Mensajero de Allâh fue la visión verídica en sueños, que notablemente se volvían realidad en todas las ocasiones. Luego comenzó a amar la soledad y solía recluirse en la cueva de Hirá por un determinado número de noches para dedicarse a la devoción antes de volver con su familia y buscar nuevamente provisiones para el mismo propósito. Hasta que inesperadamente le llegó la verdad cuando estaba en la cueva. Llegó el ángel y le dijo: "¡Lee!" Respondió: "No sé leer". Contó el Profeta : "Entonces me tomó y abrazó fuertemente, luego me soltó y repitió la orden: "¡Lee!". Le dije: "No sé leer", entonces me tomó nuevamente y por segunda vez me abrazó fuertemente y luego me soltó dejándome exhausto y me dijo: "¡Lee!". Y contesté: "¡No sé leer!", y así fue que me abrazó fuertemente por tercera vez y luego, al soltarme, dijo:
(Lee en el Nombre de tu Señor, que ha creado (todo lo que existe), ha creado al hombre de un coágulo. Lee. Y tu Señor es el más Generoso.) [96:1-3]

Luego el Profeta repitió estas aleyas. Temblaba de miedo. Entonces regresó con Jadîÿa y le dijo: "Cúbreme... cúbreme". Ella lo cubrió hasta que se tranquilizó. Al comentarle lo que le había sucedido en la cueva, Jadîÿa lo consoló diciendo:

"Allâh nunca te humillaría. Mantienes los lazos familiares; cargas con las dificultades de los débiles; asistes al pobre y al necesitado, agasajas a tus huéspedes, y te esfuerzas por solucionar los problemas que afligen a la gente".
Partieron entonces a ver un primo de Jadîÿa llamado Uaraqah Ibn Naufal, quien había abrazado el Cristianismo en el período pagano, y solía transcribir el Torá en hebreo y había puesto por escrito varias partes del Evangelio en hebreo. Era un sabio anciano ciego. Jadîÿa le dijo: “¡Primo mío! Escucha a tu sobrino” Uaraqa le preguntó: “¡Sobrino mío! ¿Qué fue lo que viste?” el Mensajero de Allâh le contó cuanto le había pasado. Uaraqah dijo: “Ese es el Namûs (el ángel que desciende con la revelación divina) que Allâh envió anteriormente a Moisés . Desearía ser joven y vivir para estar en el momento que tu pueblo te expulse.”

Muhammad le preguntó: “¿Acaso ellos me expulsarán?” Uaraqah respondió afirmativamente y le dijo: “Todo aquel que trajo algo similar a lo tuyo fue tratado con hostilidad y si yo alcanzo a estar vivo ese día te brindare todo mi apoyo”. A los pocos días Uaraqah murió y la Revelación se interrumpió. [3]

Interrupción de la Revelación

Ibn Sa‘d reportó de Ibn ‘Abbâs que la Revelación tuvo una pausa de unos pocos días. [4] Después de cuidadosos estudios, esto parece ser lo más probable. Decir que duró tres o dos años y medio, como es popular; no es lo correcto, pero acá no nos detendremos en mayores detalles.

En ese entonces el Profeta se encontraba sumido en una especie de depresión acompañada de asombro y perplejidad. En el "capítulo de los Sueños", Al Bujâri registró que la inspiración divina se suspendió por un tiempo y el Profeta entristeció, y en reiteradas ocasiones sentía el impulso de arrojarse desde lo alto de una elevada montaña, y cada vez que llegaba a la cima, aparecía Gabriel y le decía: "¡Oh Muhammad! Ciertamente eres el Mensajero de Allâh", entonces se tranquilizaba su corazón y retornaba a su casa. [5]

Una vez más, Gabriel descendió con la Revelación de Allâh

Dijo Ibn Haÿar: "La pausa de la Revelación de unos pocos días fue para aliviar al Mensajero de Allâh del miedo que experimentó y para que anhelará recibir la Revelación." Cuando las sombras de la perplejidad se desvanecieron, las banderas de la verdad se enaltecieron, el Mensajero de Allâh supo con seguridad que había sido designado Mensajero del más Grandioso Señor. Su espera y anhelo por la llegada de la Revelación constituyó una buena razón para su firmeza y autodominio en el arribo de la inspiración de Allâh , Al Bujâri registró de Yâbir Ibn ‘Abdullah que había oído decir al Mensajero de Allâh acerca de la pausa:

"Mientras estaba caminando, escuché una voz desde el cielo. Miré hacia arriba y era el mismo ángel que me había visitado en la cueva de Hirá. Estaba sentado entre la Tierra y el cielo. Me asusté y me arrodillé. Fui para mi casa y dije (a mi esposa): "Envuélveme... envuélveme..." entonces Allâh reveló las aleyas:

"¡Oh tu que te envuelves! ¡Levántate y advierte! ¡Y a tu Señor engrandece! ¡Y purifica tu vestimenta! ¡Y aléjate de los ídolos!" [74:1-5]

Luego de esto la Revelación se hizo más frecuente y regular. [6]

También se ha citado: "Permanecí en Hirá un mes. Cuando mi estadía terminó descendí para escuchar un llamado en el interior del valle".

Esto significa que descendió de la montaña luego de completar el mes de Ramadán, por lo que deducimos que la pausa de la revelación fue de diez días, porque no había transcurrido otro Ramadán desde la primera Revelación.

El Mensaje comenzó con estas aleyas, que traían dos categorías de claras y explícitas responsabilidades:

Comunicar y Advertir: estas fueron las primeras obligaciones como dijo Allâh:

"¡Levántate y advierte!"

Es decir; que debía advertir a la gente del castigo de Allâh si no abandonaban su injusticia, desviación y adoración de ídolos.

Aferrarse a lo que Allâh le ordenaba: este era el otro deber:

"¡Y a tu Señor engrandece!"

Es decir, adorarlo sólo a Él.

"¡Y purifica tu vestimenta!"

El objetivo aparente es que purifique sus vestimentas y su cuerpo, ya que aquel que se presenta ante Allâh para alabar Su grandeza no lo hace con vestimentas sucias. También indica la purificación de la impureza que significa asociar algo o alguien con Allâh.

"¡Y aléjate de los ídolos!"

Es decir alejarse de lo que causa la ira de Allâh, y esforzarse por obedecerlo y evitar los actos de desobediencia.

"Y no des algo para recibir más."

Es decir, no te comportes bien con la gente solo para ser recompensado por ellos o para obtener algún beneficio en esta vida.

El siguiente versículo indica la persecución que espera a aquellos que invitan al monoteísmo, advirtiendo del castigo que espera a los idólatras. Dijo:

"Y se paciente y perseverante por la causa de tu Señor."

Esta Sûrah confía al Profeta esta difícil orden, privándolo del descanso, para que se esfuerce y persevere ante las dificultades:

"¡Oh tu que te envuelves! Levántate y advierte."

Algunos detalles sobre las distintas formas de la Revelación

Antes de abordar los detalles del período de divulgación del Mensaje y la Profecía, nos gustaría referirnos a las distintas formas que se manifestó la Revelación dado que constituyó la principal fuente del Mensaje y el tema central de la prédica. Ibn Al-Qaîim menciona las distintas etapas y formas de la Revelación:

La primera: el período de las visiones verídicas mientras dormía. Este es el punto inicial de la Revelación al Mensajero de Allâh.

La segunda: lo que el ángel sin ser visto infundía en la mente y el corazón del Profeta. El Mensajero de Allâh dijo: "El Espíritu noble me reveló: ningún ser perecerá hasta que agote su sustento, así que temed a Allâh y pedidle con humildad. Nunca os impacientéis al borde de desobedecer a Allâh . Lo que está junto a Allâh no se obtiene sino a través de la obediencia."

La tercera: El ángel tomando forma humana solía visitar al Mensajero de Allâh y le hablaba directamente. El Profeta comprendía todo lo que el ángel le transmitía. Algunas veces que el ángel aparecía de esta forma era visto por los Compañeros del Profeta.

La cuarta: El ángel se manifestaba como redobles de campana y esta era la forma más difícil, ya que comenzaba a sudar su frente aún en los días más fríos. Si el Profeta estaba sobre su camella esta tenía que arrodillarse porque no soportaba tanto peso. Una vez el Profeta recibió esta forma de Revelación cuando estaba sentado y su muslo estaba sobre el de Zaid y este sintió la presión causándole daño en su muslo.

La quinta: el Profeta vio al ángel Gabriel en su verdadera forma en dos ocasiones. Esto está mencionado en el Corán en la Sûrahh "La estrella".

La sexta: lo que Allâh le reveló en el cielo sin intermediario. Cuando ascendió al cielo y Allâh le ordenó el cumplimiento del Salât (oración).

La séptima: Las palabras de Allâh a Su Mensajero sin la mediación del ángel. Fue un privilegio otorgado a Musa y claramente establecido en el Corán, como se le recuerda a nuestro Profeta en la Sûrah "El Viaje Nocturno".

Algunos sabios añaden una octava pero controversial forma diciendo que Allâh le habló al Profeta directamente sin un velo o cortina entre ambos. Pero la verdad es que esto no está confirmado. [7]

Notas
[1] Ver la historia en Sahih Al Bujâri número 3, y en Ibn Hishâm 1/235-236
[2] Los historiadores difieren acerca del mes en que Allâh lo honró con la Profecía, y el mes en el cual descendió la Revelación. Un gran número afirma que fue en el mes de Rabi‘ Al-Auual. Otro grupo asegura que fue en Ramadán. Algunos dicen que fue en Raÿab (Ver Mujtasar Sirat-ur-Rasul por el Shaij ‘Abdullah An-Naÿdi pág. 50) preferimos el segundo punto de vista, que fue durante Ramadán, debido a que Allah dice en su libro: (El mes de Ramadán en el cual fue revelado el Corán…) [2:185] Y también (Ciertamente lo revelamos en la noche del Qadar.)” [97:1] Y es bien sabido que la noche del Qadar es durante el mes de Ramadán, y este es el significado de las palabras (Lo hemos revelado en una noche bendita) [44:3] además su reclusión en Hirá fue durante Ramadán, y Gabriel descendía durante ese mes como es bien sabido. Los sabios también tienen diferentes opiniones sobre el día en que comenzó la Revelación. Algunos dicen que fue el séptimo otros el día 17 y otros el 18 (Ver Mujtasar Sirat-ur-Rasul por Shaij ‘Abdullah An-Naÿdi pág. 75 y Rahmat-ul-lil ‘alamin 1/49). Al-Judari afirmó que fue el día 17 (Muhadarât Târij Al-Umam Al-Islamiah 1/69) pero nosotros consideramos que fue el día 21 porque la mayoría de los sabios de la Sirah (Biografía del Profeta de Allah ) concuerdan que el Profeta fue elegido un lunes, como lo respaldan los sabios del Hadiz basados en la narración de Abu Qatada, donde el Mensajero de Allah fue preguntado acerca de ayunar los lunes y respondió: “Nací un lunes y un lunes comenzó la Revelación.” En otra narración: “Ese es el día en que nací y en el que fui elegido como Profeta” o “comenzó la Revelación.” (Sahih Muslim 1/368, Ahmad 5/297, 299, Al-Baihaqi 4/286, 300, Al-Hakim 2/602). Durante ese año en Ramadán, el Lunes ocurrió el 7, 14, 21, y el 28. Autenticas y verídicas narraciones prueban de que la noche del Qadar transcurrió en una noche impar durante las últimas diez noches de Ramadán. Entonces cuando nos referimos a las palabras de Allâh (Ciertamente lo revelamos en la noche del Qadar.) [97:1] y a la narración de Abu Qatadah que dice que el Profeta fue elegido un lunes y consideramos los cálculos de los días que coincidieron Lunes durante Ramadán de ese año, concluimos que fue elegido un Lunes de la noche 21 de Ramadán. Y Allah sabe más.
[3] Sahih Al Bujâri, 1/2, 3.
[4] Fath Al-Bâri, 1/27, 12/360.
[5] Sahih Al Bujâri, 2/340.
[6] Sahih Al Bujâri, el Libro de Tafsir, 2/733.
[7] Zâd Al-Ma‘ad, 1/18

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