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viernes, 27 de enero de 2012

Santorini, el volcán que explica el Mito del Exodo y de la Atlantida

Santorini, el volcán que explica el Mito del Exodo y de la Atlantida .

No se puede negar, sin embargo, que el documental tiene propuestas muy sugerentes. Entre ellas destacan las concomitancias que apunta entre las diez plagas enviadas por Dios sobre los egipcios y los fenómenos geofísicos derivados de la erupción volcánica acaecida en Santorini hacia el año 1500 a.C. Como veremos, no resulta descabellado plantear la posibilidad de un éxodo desde Egipto a Canaán con un escenario como la citada catástrofe como telón de fondo. Aunque, a este respecto, hay distintas versiones.

Una de ellas es la que relaciona a Moisés con algún gobernante de origen hicso, atribuyendo el germen histórico del Éxodo a la expulsión de este pueblo por parte de los egipcios, acaecida probablemente en tiempos de Ahmosis I (también mencionado en el documental). Hacia 1550 a.C. este faraón organizó una campaña militar durante la cual persiguió a los invasores hicsos hasta Canaán, lo cual puso fin a su asentamiento de casi dos siglos en el delta del Nilo. Los expertos que avalan esta hipótesis atribuyen a los hicsos el mismo origen semita que a los hebreos y a otros pueblos procedentes de los desiertos de Asia que intentaron instalarse sucesivamente en las fértiles tierras bañadas por el Nilo. Pero existe otra versión que sitúa a Moisés y la fecha del Éxodo en otro contexto histórico: en el siglo XIV a.C, durante el intento de instauración en Egipto del culto monoteísta al dios solar Atón por parte del faraón Akhenatón (MÁS ALLÁ, 97). Una auténtica revolución religiosa con la que, según algunos egiptólogos, el faraón pretendía transmitir a su pueblo la idea de la existencia de un Dios supremo y único, un conocimiento espiritual que hasta entonces había estado reservado a una restringida élite de sabios egipcios. Pero, finalmente, tras una serie de avatares que hasta la fecha continúan envueltos en el misterio, el régimen de Akhenatón fracasó y el faraón murió en extrañas circunstancias.

Pues bien, según esta versión, Moisés fue un alto cargo de la jerarquía religiosa del entorno del faraón que, junto a otros partidarios del monoteísmo, decidió emigrar a Oriente Próximo tras la caída del monarca y la consiguiente devastación de la ciudad de Amarna (Akhetaton o Tell-elAmarna), la cual se había erigido como la nueva sede de la corte faraónica y del culto a Atón.

De todo lo anterior se deduce que la cronología atribuible al Éxodo oscila entre los siglos XVII y XVI a.C. (el período de gobierno hicso en Egipto) y los siglos XIII y XII a.C., hacia el reinado de Ramsés II, en uno de cuyos papiros (Leiden 348) aparece mencionado un pueblo llamado habiru o apiru que también ha sido relacionado con los hebreos y con la construcción de la ciudad de Pi-Ramsés o Rameses, desde la que, según narra el Éxodo (12-37), partieron los judíos.
En cualquier caso, hay varias ciudades vinculadas a estas confusas circunstancias históricas que se localizan en la misma área del delta del Nilo: Avaris, antigua capital hicsa, Amarna y Rameses.

Hoy en día el debate historiográfico sobre el Éxodo no se plantea la incógnita de si Moisés existió realmente o si este episodio narra hechos reales o ficticios. Lo más probable es que el relato sobre el Éxodo aglutine diferentes capítulos protagonizados por el pueblo judío que, con el paso del tiempo, fueron idealizados por la gente de cada época hasta cristalizar en una única versión: el mito religioso que se convirtió en el capítulo fundacional del pueblo de Israel y que fue divulgado en el Antiguo Testamento mucho tiempo después.

En este sentido, el catedrático de Filología griega de la Universidad Complutense Julio Trebolle Barrera comentaba lo siguiente en un ensayo publicado por National Geographic: “De no haber existido alguna tradición anterior, la historia del Éxodo no se habría convertido en el mito nacional del reino de Israel. El relato bíblico unifica posiblemente diferentes éxodos de reducidas dimensiones acaecidos a lo largo de varios siglos”.

LA ISLA DESHABITADA

Los datos expuestos anteriormente no implican que la erupción volcánica de Santorini no pueda estar imbricada cronológicamente en cualquiera de las épocas en las que se sitúa el Éxodo (o “los éxodos”), ya que su actividad magmática y sísmica se prolongó a lo largo de muchas décadas después de la gran explosión. Se sabe que la isla quedó deshabitada durante más de dos siglos y que hacia el año 1300 a.C. sólo algunas naves fenicias se atrevían a fondear en sus costas. Pero los registros arqueológicos dejados por los fenicios son casi inexistentes, lo que indica que las condiciones de vida en la isla no fueron seguras durante muchos años. Posteriormente, a partir del siglo XII a.C., una estirpe de guerreros dorios procedentes de Esparta y liderados por Thiras se afincó en Santorini, donde edificaron puertos, ciudades y algunos santuarios. La isla fue bautizada entonces como Thira (Thera) en honor a su nuevo rey. De aquellos tiempos bélicos en los que los dorios pugnaban por hacerse con el control de las Cícladas y extenderse por el Mar Egeo son las ruinas de la poderosa Antigua Thira (o Antigua Thera), localidad situada en la cima de una montaña, la Mesa Vouno, que domina el mar y el territorio isleño cual fortaleza inexpugnable.

Pero a lo largo de toda la historia de Santorini, desde los remotos tiempos neolíticos pasando por los períodos griego clásico, helenístico, ptolemaico, romano, bizantino, veneciano y turco-otomano, hasta 1840, fecha en la que la isla se incorporó a la moderna Grecia, el volcán no ha dejado de ser su protagonista indiscutible. En pleno siglo XVIII, un sacerdote jesuita de origen francés llamado Tarillon que se encontraba en 1707 en Santorini nos dejó una impresionante narración sobre la prolongada erupción volcánica que convulsionó la isla durante varios meses. “El 18 de mayo –relata Tarillon– dos pequeños temblores de tierra sacudieron la isla, en tanto que las aguas del golfo comenzaron a cambiar de color: de claro verde se tornaron rojizas y después amarillas claras. Un fortísimo y desagradable olor que salía del fondo del mar se difundía por el espacio. El 16 de julio se vio por primera vez humo saliendo de las islas volcánicas de la caldera, y en la madrugada del 19 al 20 de julio desde el mismo centro del humo empezaron a surgir las primeras llamas [...] Los habitantes se sofocaban, respiraban con suma dificultad y luchaban para librarse del mal olor quemando incienso o prendiendo fuego en las calles. En aquel momento los viñedos ya estaban totalmente quemados y la gente sufría de migrañas y vómitos.” La narración prosigue describiendo la actividad volcánica, que se prologó hasta la primavera del siguiente año, 1708. El último suceso destacable se produjo en 1950, cuando varias pequeñas erupciones y un movimiento sísmico de poca magnitud sacudieron nuevamente la isla.

Hoy, desde el ferry que pasa cerca de la boca del volcán se pueden observar todavía los gases que salen de ésta, que dibujan sobre el cielo un ligero velo que enturbia la transparente atmósfera. Algo que impresiona tanto como el fuerte viento que sopla constantemente en la zona o la característica sequedad del suelo pedregoso y polvoriento de la isla. Abandono Santorini con una extraña sensación de inquietud. Espero que el volcán no explote antes de que me vaya...

LA VIDA EN AKROTIRI: UN MUNDO FELIZ

En el conjunto arqueológico de Akrotiri no se han encontrado restos de fortificaciones ni de actividad bélica, ni tampoco alusiones directas a la figura de algún rey o gobernante masculino. Muy al contrario, las pinturas al fresco de sus villas contienen imágenes idílicas de una especie de paraíso perdido. En algunos de los murales vemos a hermosas y elegantes damas –sacerdotisas o cortesanas– que parecen ser las protagonistas principales de la sociedad isleña, lo que impregna las ruinas de la ciudad de un cierto espíritu matriarcal. Los habitantes de Akrotiri, probablemente descendientes de los antiguos pobladores de las Cícladas, vivían pacíficamente: trabajaban la tierra y pescaban, practicaban el deporte y las artes y se relacionaban a través del comercio marítimo con las más avanzadas culturas del Mediterráneo.

LAS ESBELTAS DIOSAS... DE LAS ISLAS CÍCLADAS

La antiquísima cultura de las Islas Cícladas constituye uno de los grandes misterios de la historiografía contemporánea. No se sabe ni cómo surgió, ni qué relación tuvo con otros pueblos de su época, ni por qué representaba a la Diosa Madre de una forma tan diferente a como lo hacían otras culturas del Neolítico. Se cree que la erupción volcánica de Santorini precipitó su desaparición, eliminando para siempre la posibilidad de esclarecer los enigmas que la envuelven.

EL DATO

La isla de Santorini es un extraño caso geológico, puesto que su orografía no tiene nada que ver con la del resto del archipiélago de las Cícladas. Santorini surgió del mar tras miles de años de actividad magmática. Aunque no se conoce con exactitud cómo se desarrolló este proceso, los científicos sí saben que el volcán entró en erupción por primera vez hace unos 80.000 años y que los restos de ceniza llegaron, entre otros lugares, hasta Italia y hasta el norte de África. En la imagen de arriba, la erupción que se produjo en 1926. El humo sale de la isla de Nea Kameni, que vemos también en la foto de abajo junto al islote de Palea Kameni. Ambos forman el cráter de la caldera de Santorini.

NIKOS SIGALAS: “ANTES DE LA ERUPCIÓN LA GENTE PUDO ESCAPAR”

Nikos Sigalas, responsable del Departamento de Arqueología de Thira, la capital de Santorini, es uno de los arqueólogos jóvenes con más proyección de Grecia. Ha trabajado durante doce años en las excavaciones de Akrotiri y es un gran conocedor de las antiguas culturas de las Islas Cícladas. Me recibe con la amabilidad propia de los griegos, de la cual he tenido buenas muestras a lo largo de mi periplo por este bello país. Sin muchos preámbulos, puesto que el tiempo apremia, le hago algunas preguntas polémicas.

¿Por qué los especialistas griegos no consideran el yacimiento de Akrotiri una colonia minoica, cuando en muchos países, incluido España, se lo conoce como la “Pompeya minoica”?

Akrotiri no fue una colonia minoica. Hay indicios arqueológicos que hablan de una cultura diferente de la cretense. Es obvio que las culturas prehelénicas, tanto la micénica, como la minoica y la cicládica, participan de unas características y de un cierto sustrato comunes, pero al mismo tiempo se distinguen claramente entre sí. Akrotiri recibió muchas influencias de Creta, pero también de Egipto y de otras zonas del Mediterráneo. Es más, la primera flota naval de nuestra historia occidental, y posiblemente del mundo, salió de aquí, de Santorini, y de las otras Cícladas. Sabemos con certeza que hace más de 4.000 años los cretenses se sirvieron de esta flota para realizar actividades comerciales y para explorar el Mediterráneo. Se entiende como algo lógico que posteriormente, en pleno auge de la cultura minoica, entre los siglos XVII y XVI a.C., Akrotiri cayera bajo la órbita de Creta, pero nunca fue una colonia.

¿Qué puede decirnos sobre los ritos y el sistema de gobierno de esta cultura? ¿Fue, como parece, un pueblo matriarcal?

Es una pregunta difícil de contestar, aunque está claro que, al igual que en la Creta minoica, la mujer también tenía aquí un papel relevante en la vida social. Pero la barrera cronológica durante la cual las antiguas culturas neolíticas del mar Egeo pasaron del matriarcado al patriarcado no está muy definida: las gentes que moraron en Akrotiri rendían culto a la Naturaleza y a la fertilidad, aunque los altares solían estar en el interior las casas.

¿Qué sucedió en esta población cuando explotó el volcán?

Los indicios señalan que antes de la gran erupción la gente tuvo tiempo suficiente para escapar; quizá hubo algunos temblores previos a la catástrofe que alertaron a la población, ya que bajo las cenizas no se han encontrado cuerpos humanos calcinados ni objetos personales de valor. Suponemos que los habitantes de la isla, o al menos un gran porcentaje de ellos, salieron de aquí en dirección a Creta, Egipto y otros enclaves del Mediterráneo.
----- Mensaje original -----
De: Mario Lopez
Para: AMIA
CC: Grupo USAmerica Sur ; Grupo Publicaciones ; Grupo Imperio ; Grupo Chile L ; Grupo Caribe ; Grupo Cacerolas ; Grupo Bolivia ; diaspora-noticias@yahoogroups.com ; Diaspora Chile ; Grupo Cuba siempre ; cubanuestradigital@gmail.com ; cuba coraje ; Grupo Cuba ; chilenodecorazon@yahoogroups.com ; chilemundo@yahoogroups.com
Enviado: Jueves, 26 de Enero de 2012 03:07 p.m.
Asunto: Santorini, el volcán que explica el Mito del Exodo y de la Atlantida .


Mario Menéndez

La terrible erupción del volcán de Santorini (Grecia) no sólo acabó con la cultura de las Islas Cícladas: algunos investigadores creen que también provocó las diez plagas que, según la Biblia, asolaron Egipto y otros aseguran que la catástrofe puede confirmar la realidad histórica del Éxodo del pueblo judío. ¿Qué hay de cierto en estas teorías?

La datación cronológica de la erupción volcánica acaecida en la isla griega de Santorini ha sufrido algunas variaciones tras las últimas investigaciones geológicas. Mientras las pruebas de carbono 14 realizadas sobre los restos de los árboles calcinados durante la explosión datan el suceso en torno al año 1600 a.C., los registros arqueológicos mantienen vigente el período comprendido entre 1450 y 1500 a.C.

Discrepancias cronológicas aparte, se sabe con certeza que la erupción volcánica transformó de manera drástica el entorno geográfico del Mediterráneo oriental: anegó miles de kilómetros de costa y sepultó poblaciones enteras. Los gases, los humos y las sustancias tóxicas emitidos por el volcán empañaron los cielos durante meses y abocaron a las personas afincadas en un radio de cientos de kilómetros de su epicentro a sufrir calamidades y hambrunas y a emigrar masivamente.

DESPUÉS DE LA EXPLOSIÓN

Unos 3.500 años después de la catástrofe Santorini fue protagonista de una de las mayores sorpresas arqueológicas de la segunda mitad del siglo XX. A finales de la década de 1960 un equipo de arqueólogos griegos dirigido por Spyridon Marinatos desenterró en Akrotiri, un lugar situado en la costa sur de la isla, una antiquísima población que llevaba varios milenios sepultada bajo 30 m de cenizas volcánicas. El resultado de las excavaciones fue impresionante. Bajo las cenizas surgieron bellas casas de dos y tres pisos, calles con alcantarillado, lujosas villas decoradas con impresionantes frescos similares a los minoicos y cientos de objetos, algunos procedentes de tierras lejanas, como vasijas, tarros, ánforas, joyas, exóticos muebles y herramientas elaboradas con cobre. Sin duda, los miembros de esta cultura tan refinada nunca se imaginaron que iban a ser testigos y víctimas de una terrible erupción volcánica.

Al parecer, la acumulación de lava en el centro de la antigua Strongyli provocó una descomunal explosión y el hundimiento de las tres cuartas partes de su superficie en el mar. El estrépito se escuchó incluso en el norte de Europa. Posteriormente, la ceniza y el humo, en el que había gases tóxicos, cubrieron todo el Mar Egeo mientras un tsunami devastador que alcanzó una velocidad de 300 km por hora se llevaba por delante todo lo que encontraba a su paso. Se supone que el maremoto tardó menos de una hora en alcanzar Creta y destruir la civilización minoica, así como el sur de Turquía y de Grecia. Más tarde llegó hasta Libia, Egipto e Italia. La isla de Santorini se convirtió así en una especie de “cacerola volcánica” o diadema pétrea bañada por el mar en cuyo interior se encuentra una de las radas naturales más visitadas del Mediterráneo: la Caldera (Kaldera). Con el paso de los siglos emergió junto a ella el famoso cráter conformado por las islas Nea Kameni y Palea Mamen, que en la actualidad sigue arrojando lava y gases.

EL ÉXODO NO DESCIFRADO DE JAMES CAMERON

Aunque ningún texto antiguo los menciona, estos hechos han sido relacionados por algunos autores con determinados capítulos de la mitología griega y del Antiguo Testamento que refieren terribles fenómenos naturales ocurridos en la zona mediterránea oriental entre los siglos XIV y XV a.C.
Así, un conocido pasaje recogido en la saga épica sobre la Era Olímpica relata cómo, al conocer su derrota frente a la diosa Atenea por el dominio de Atenas, el dios Poseidón inundó el Ática.

Hoy muchos expertos en Historia Antigua vinculan las diez plagas bíblicas contra Egipto en tiempos de Moisés con la erupción del volcán de Santorini. De hecho, hay constancia de que por aquella época las aguas del País del Nilo se tiñeron de rojo debido a la presencia de enormes cantidades de óxido de hierro y a que el azufre las convirtió en venenosas mientras las cenizas arrastradas por el viento abrasaban la vegetación y las cosechas. El registro de un escriba datado en aquel tiempo dice: “El sol se ha ocultado, nadie se ve la sombra, las cosechas han muerto, ahora debemos sobrevivir”.

La hipótesis que relaciona la erupción del volcán de Santorini con el Éxodo del pueblo judío desde Egipto hacia la “tierra prometida” de Canaán ha vuelto a cobrar actualidad tras la reciente emisión del último documental del cineasta James Cameron, El sepulcro olvidado de Jesús (MÁS ALLÁ, 219), presentado y dirigido por el polémico periodista Simcha Jacobovici. Ambos elaboraron en 2006 otro documental, El Éxodo descifrado, que plantea la posibilidad de que exista una relación entre los citados sucesos.

En este último Jacobovici emprende la difícil misión de buscar pruebas que confirmen algunos de los episodios cruciales del Éxodo. Para ello expone una serie de novedosos y sorprendentes argumentos que abarcan desde datos arqueológicos y topográficos hasta la reinterpretación –muy subjetiva– de determinados aspectos exegéticos. Así, por ejemplo, el documental omite la existencia del yacimiento de Akrotiri, pero habla de unas pinturas murales halladas en Santorini en las que supuestamente aparece representada la ciudad de Avaris, antigua capital de los hicsos en el delta del Nilo. Según Jacobovici, estos murales, en los que se aprecia una flota naval con aires minoicos enmarcada en un paisaje de la costa mediterránea, narran el viaje de los supervivientes del Éxodo desde Avaris a Santorini.

Nada más lejos de la verdad. En realidad los murales que Jacobovici presenta como una sólida prueba a favor de sus argumentos formaron parte del conjunto de pinturas efectuadas en las paredes de las villas de Akrotiri antes de la erupción del volcán. En concreto, la recreación artística de la pequeña flota describe una parte de la historia de Santorini: los viajes y las luchas de sus antiguos pobladores contra el mar.

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1 comentario:

  1. Esto quiere decir que el mismo día que se un dio la atlántica provocado por el santorini sucedió lo de las 10 plagas de Egipto. porque según los relatos este volcán destruyo a la cuidad perdida y llevo las diez plagas a Egipto y si no es así entonces que que relación tiene atlántica con el éxodo o el santorini con estos dos mitos

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