Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

sábado, 24 de noviembre de 2012

La maldición de Casandra. Y las profecías mayas


La maldición de Casandra. Destacado

por francisco sanz
Viernes, 27 de Enero de 2012 14:18
Compartir redes sociales
Vota este articulo
(0 votos)
  • tamaño fuente reducir tamaño fuente aumentar tamaño fuente 
  •  
La maldición de Casandra.
Hay cosas que sabemos... pero no sabemos que las sabemos.
Sabemos lo que sabemos. A veces. Porque a pesar de que sabemos lo que no sabemos, que hay cosas de las que sabemos que no tenemos ni idea, siempre nos da por pensar que además hay cosas que no sabemos que no sabemos. Lo que no se nos ocurre con tanta facilidad es que hay cosas que sabemos... pero no sabemos que las sabemos. El inconsciente es como los virus, una medida de nuestro desconocimiento de lo que decide y de lo que se contagia, en y entre nosotros. 
  Somos pesimistas, anunciamos la catástrofe, porque quisiéramos que no pasara. Antes se consideraba a los profetas gente de mal agüero, gente que, como Casandra, condenaba a lo que predecía; el profeta y el mensajero solían acabar mal, es la mala noticia que se les daba, la muerte anticipada que se les profetizaba. Ahora simplemente se nos ignora, peor aun,  como hay tanto capullo predicando la Apocalipsis ya parece que si lo dice ese capullo seguro que no pasa. 
   También eso pasaba entre los clásicos. La maldición de Casandra no es acertar con sus profecías sino que basta que las diga ella para que no las tengan en cuenta. No hace mucho se despidió a un sismólogo por acertar, se culpó a su predicción de terremoto de no incitar a la gente a prepararse porque su informe "consiguió que la gente, aterrada, descartara la cuestión".
   Mi querida compañera considera no sólo patético que un tipo entrado en años se fije en las jovencitas, sino de mal gusto que haga énfasis en lo malo que cabe esperar con gente más joven que uno, es decir con casi toda mi familia y amigos. ¿No está harta de oírme decir que si la acumulación de pequeños efectos provoca a la larga grandes resultados, entonces la predicción se hace imposible?
  No difundas tristeza, me dice, que decir que lo que les espera es peor de lo que creen y añadir encima que lo saben aunque hacen como si no supieran que lo saben para consolarse por no estar haciendo nada no es amable. Que suenan mis palabras más consuelo por que me queda poco que vivir que a ganas de ayudar a que no pase, más a amenaza que a ofrecimiento. Ella tiene puesto el radar en mejor sitio, así que: a hablar de otra cosa, ya que callar, por lo oído, no puedo.
    Aceptamos los ofrecimientos, pero soportamos las amenazas. La diferencia de opinión acerca de cual es  el curso esperado de los acontecimientos es lo hace que el profeta no tenga p. gracia. Si en algo no la tenemos es en ecología, a los ecólogos se nos llama ecologistas del mismo modo que a los que se lucran abusando del dinero que tienen capitalistas.
   En ecología como en tecnología la expansión, ilimitada en apariencia, de lo que sabemos y de lo que podemos hacer ha colocado a la humanidad en el predicamento de un capitán cuyo buque está constituido con tanta abundancia de hierro y acero que la aguja de su compás apunta solo a la masa férrea de su propio buque, y no al Norte. Cuando nos hartamos de saber dónde estamos, empezamos a preocuparnos por quiénes somos, lo de adónde vamos lo dejamos para la noche, para cuando ya no haya nada que hacer, para dormir mejor. Entonces juntaremos una mano con otra y repetiremos calladamente: Señor quédate con nosotros, que la noche se acerca.
  No es propio de la vida desear un solo estado, hay que esperar que las cosas vuelvan como vuelven las estaciones y que sean como ellas. La teoría predice, no condena. No podemos cansarnos de profetizar, ni llegar a pensar  “Como si la Primavera/harta de profetizar/escondiéndose a si misma/ no quisiera volver más”.
   Si a la ciencia le da por crecer hasta la total tecnocracia y concitar así la "noche mundial" del "olvido del ser" predicho por Nietzsche, ¿está uno autorizado todavía a seguir mirando los últimos resplandores del sol que se ha puesto en vez de volverse y empezar a escudriñar los primeros atisbos de su retorno?

No hay comentarios:

Publicar un comentario